lunes, 20 de mayo de 2013

Especial Sportula: Reseña de El adepto de la reina en El Voracilector

Y para cerrar el especial dedicado a la Editorial Sportula, un broche de oro: Josep María Oriol saca de su letargo al Voracilector para traernos una reseña de El adepto de la reina de Rodolfo Martínez.

Espero que os guste la reseña y que hayáis disfrutado con estas dos semanas dedicas a Sportula tanto como lo hemos hecho nosotros. 

Ah, y si no habéis entrado todavía en el sorteo aún estáis a tiempo.

domingo, 19 de mayo de 2013

Ganadores de los Premios Nebula 2012

Esta madruga se han anunciado los ganadores de los Premios Nebula 2012, que han sido los siguientes:

Novela

2312, Kim Stanley Robinson (Orbit US; Orbit UK)

Novela corta

After the Fall, Before the Fall, During the Fall, Nancy Kress (Tachyon)

Relato

“Close Encounters,” Andy Duncan (The Pottawatomie Giant & Other Stories)

Relato corto

“Immersion,” Aliette de Bodard (Clarkesworld 6/12)

Premio Ray Bradbury (Presentación dramática)

Beasts of the Southern Wild, Benh Zeitlin (director),  Benh Zeitlin y Lucy Abilar (guionistas), (Journeyman/Cinereach/Court 13/Fox Searchlight )

Premio Andre Norton (Ciencia ficción y fantasía juvenil)

Fair Coin, E.C. Myers (Pyr)

¡Enhorabuena a los ganadores!

sábado, 18 de mayo de 2013

Free Ebook: Gust Front by John Ringo

As of now, Gust Front by John Ringo is free to download from Amazon (US, ES). This is
the book synopsis:
The aliens had arrived

With gifts, warnings, and an offer we couldn't refuse....

Our choice was simple: we could be cannon fodder, or we could be ... fodder. We could send our forces to fight and die (as only humans can) against a ravening horde that was literally feeding on its interstellar conquests—or remain as we were—virtually weaponless and third in line for brunch.

We chose to fight.

Thanks to alien technology and sheer guts, the Terrans on two worlds fought the Posleen to a standstill. Thank God there was a moment to catch our breath, a moment, however brief, of peace—.

Now, for the survivors of the Barwhon and Diess Expeditionary Forces, it was a chance to get some distance from the blood and misery of battle against the Posleen centaurs. A blessed chance to forget the screams of the dying in purple swamps and massacres under searing alien suns.

For Earth it was an opportunity to flesh out their force of raw recruits with combat-seasoned veterans. Political, military and scientific blundering had left the Terran forces in shambles-and with the Posleen Invasion only months away, these shell-shocked survivors might be the only people capable of saving the Earth from devastation.

If the veterans had time to lick their wounds.

Because the Posleen don't read schedules.

viernes, 17 de mayo de 2013

Two New Stories By Liu Cixin Translated Into English

Two new stories by Liu Cixin have been translated into English and are now available on Amazon. These are the titles and synopses:

The Wages of Humanity (Amazon US, Amazon ES):
An assassin has been given a peculiar and bewildering mission: An alliance of the world's richest tycoons is offering an exorbitant price for him to kill the three poorest people on earth. What could have led these billionaires to come up with such a perversely cruel plan? Why would they possibly feel threatened by such ragged, penniless vagabonds? Could it have something to do with the aliens and their occupation?


Curse 5.0 (Amazon US, Amazon ES):
A heart-broken young woman has written a virus program called "Curse" that causes a string of foul language reviling her ex-boyfriend to pop up on any computer infected by it. Thanks to the efforts of a multitude of Internet users, however, this tiny curse evolved and is modified into several versions—each more advanced that the last. To what bizarre sort of end of days will Curse 5.0 lead us? The fabled apocalypse could come in many guises. Could one of them be an online butterfly effect, chocked full of the darkest humor imaginable?
 

Entrevista con Rodolfo Martínez (segunda parte)

Continuamos hoy con nuestra entrevista con Rodolfo Martínez. Si os perdistéis ayer la primera parte, aún estáis a tiempo de leerla.

Odo: Hace poco se ha publicado en Sportula la colección Simetrías rotas de Steve Redwood. ¿Tienes planes de editar más obras traducidas?

RM: De nuevo aquí el azar tuvo mucho que ver. Steve me echó una mano revisando mi traducción al inglés de El adepto de la Reina, así como la de un par de relatos cortos míos que había hecho. A cambio, accedí a traducir un par de cuentos suyos al castellano.
 
Luego, mientras hablábamos del libro que contenía esos dos cuentos y de los planes que tenía para su versión en castellano, surgió la posibilidad de que yo los publicase. Posibilidad que enseguida me gustó y me agarré rápidamente a ella, por supuesto.
 

Creo que Simetrías rotas es una recopilación impresionante: Steve tiene un bisturí narrativo sumamente afilado, con el que explora (con una crueldad y una ternura pasmosas) situaciones y cuestiones a menudo moralmente incómodas. Además, es uno de los escritores más versátiles que he visto en mucho tiempo: pasa del drama a la comedia con una facilidad sorprendente y tiene una habilidad para cambiar de tono narrativo envidiable.
 

Me gustaría publicar a otros autores extranjeros, por supuesto. Depende de muchas cosas. Pero, desde luego, no lo descarto.

Odo: Sportula hace una apuesta clara por el formato electrónico: ebooks sin DRM y a un precio más que atractivo. ¿Cómo crees que evolucionará la industria editorial en los próximos años y cómo se verá influida por la publicación electrónica y la autopublicación?Ni idea, así de claro.
 

Además, creo que nadie lo sabe realmente. Ni los gurús de lo electrónico ni los carpetovetónicos de lo impreso tienen en realidad la menor idea de cómo va a ser el futuro, cada vez estoy más convencido. Especulan… unos usan sus esperanzas como base de sus especulaciones y los otros sus miedos, pero en realidad tienen la misma fiabilidad que una quiromántica para saber cómo será el futuro.
 

De lo que no cabe duda es que va a cambiar, y mucho. Los ebooks y el abaratamiento de la autopublicación van a darle un vuelco a la industria editorial y al concepto mismo de autor.
 

¿Cómo será?
 

Ni idea.
 

Bueno, sí.
 

Será interesante, será doloroso para muchos y, estoy seguro, será sorprendente.

Odo: En mi opinión, una de las apuestas más interesantes de Sportula es la de publicar antologías de «universo compartido» como Akasa-Puspa o Más allá de Némesis. ¿Qué nos puedes avanzar de esta última? ¿Tienes más planes de publicar otras antologías de este estilo, por ejemplo ambientadas en el universo de Drímar?


RM: Como te decía antes, empecé a publicar antologías un poco por azar. Y una vez metido en ello, descubrí que me gustaba. Y más cuando vi que eran bien recibidas por los lectores.
 

Es algo con lo que me gustaría seguir: especialmente las antologías que se aglutinan alrededor de una idea y que no son simplemente una amalgama de relatos.
 

Cosas como la serie de «Vintage» (este año saldrá el Vintage ’63: JFK  y otros monstruos) y, por supuesto, las antologías en universos compartidos, como las dos que mencionabas. 

Y, seguramente, alguna más que irá surgiendo.
 

En cuanto a Más allá de Némesis fue totalmente idea de Juan Miguel Aguilera y, en cuanto me propuso editarle, me lancé hacia ella. Por un lado, complementaba muy bien el Akasa-Puspa que publiqué el año anterior y, por el otro, encuentro muy interesantes ese tipo de libros, donde escritores de talento se adentran en los universos creados por otros autores.
 

Confieso que la idea de hacer una cosa similar ambientada en Drímar (o incluso en Érvinder, el escenario de la serie iniciada con El adepto de la Reina) ha pasado por mi cabeza, pero siempre me he echado atrás. Sé que normalmente se me considera un monstruo de vanidad y arrogancia, pero hasta yo siento que es un poco excesivo embarcar a otros autores en una antología ambientada en el escenario de mis libros.
 

Aunque confieso que no lo descarto del todo. Quién sabe, la próxima vez que tenga un ataque de vanidad, igual me permito a mí mismo seguir adelante.

Odo: Un aspecto que también se cuida mucho en la editorial es el de las portadas, con ilustraciones de Juan Miguel Aguilera, Alejandro Terán, Pablo Uría, Eduardo Vaquerizo o Ángel Benito Gastañaga, entre otros. ¿Cómo se afronta el proceso de diseño de las cubiertas en Sportula?

RM: Básicamente procuro que la ilustración de portada sea lo más adecuada posible para el libro. Es una de las primeras cosas que me planteo cuando decido emprender la publicación de algo: ¿a quién puedo darle la portada, qué autor podría darle a la cubierta el aspecto que quiero?
 

Con el tiempo, a medida que vas conociendo el estilo de cada uno, sabes que éste es más adecuado para la fantasía, el otro para la ciencia ficción, aquél sabe darle un cierto tono tenebroso que le va bien a algunos libros… ese tipo de cosas.
 

En ocasiones, el propio autor me propone un ilustrador. Y, a veces, he aceptado su propuesta.
 

Y luego, hay momentos con los que no cuentas, como cuando Eduardo se ofreció a hacer él mismo las portadas de Memoria de Tinieblas y Danza de Tinieblas. No me lo espera y, en cierto modo, era un tiro a ciegas: no sabía cómo funcionaría Eduardo en ese aspecto. Me alegro de haberle permitido encargarse de ellas: el resultado es muy satisfactorio, con un look muy personal que creo que les va muy bien a ambas novelas.

Odo: Una característica que diferencia a Sportula de otras editoriales de género es que en ella también tienen cabida las obras de ensayo. ¿Cómo están recibiendo los lectores este tipo de obra? ¿Seguirás publicando ensayos en el futuro?
 

RM: La recepción no es buena, pero eso es algo con lo que ya contaba. El ensayo, salvo contadas excepciones, se vende peor que la ficción. Dentro de Sportula, mi libro sobre la ciencia ficción de Asimov sería una de esas excepciones, pero claro, ahí hago trampa: es Asimov. En todo caso, las cosas son así, el ensayo interesa menos que la ficción, lo sabía y no esperaba que las cosas fueran de otro modo.
 

Pero no me importa. Una de las ventajas de la impresión bajo demanda y la edición electrónica es que los riesgos económicos son mucho menores que en la edición tradicional. Puedo permitirme el lujo de que un libro se venda poco, si considero que el libro merece la pena publicarse. Y, por otro lado, aunque se vendan poco, no dejan de venderse.
 

De nuevo, creo que ya lo dije antes, esto es una carrera de fondo. Y los libros de ensayo sobre el género son necesarios, cuantos más y más variados mejor. Sus ventas serán escasas pero, en tanto en cuanto estén en el mercado, seguirán vendiéndose: siempre habrá lectores a los que les interese.
 

Dos de los próximos proyectos de Sportula son libros de ensayo, de hecho. Por un lado la edición en ebook de Teoría literaria de ciencia ficción, de Fernando Ángel Moreno, libro que me parece imprescindible y que me encanta recuperar para Sportula: creo que es el primer ensayo académico que se acerca a la ciencia ficción sin condescendencia y al mismo tiempo aplicándole las mismas nociones de teoría literaria que se le aplicarían a cualquier otro género. Ojalá hubiera más libros como ése.

Por otra parte, espero poder publicar ese año el libro sobre Jack Kirby que José Manuel Uría me está preparando: será una visión sorprendente de algunas de las facetas menos tratadas del «Rey» del cómic.

Odo: Una de las obras que más me llaman la atención entre las que están anunciadas para este año en Sportula es la recopilación Los Premios Ignotus: 1991-2000, que además tú mismo coordinas. ¿Qué nos puedes contar sobre este libro? ¿Habrá ediciones que recopilen los relatos premiados en años posteriores?

RM: Este libro ha sido la niña de mis ojos desde hace mucho tiempo. La primera vez que se me ocurrió algo parecido debió ser allá por el año 2004 ó 2005 y en aquel momento se lo ofrecí a Bibliópolis, que se mostró interesada. Eso cambió con el tiempo y el proyecto quedó en el limbo hasta que decidí recuperarlo con Sportula.
 

Mi idea es hacer, al menos, dos libros. El primero abarcará de 1991 al 2000, y el segundo del 2001 al 2010. Con el tiempo, evidentemente, me gustaría hacer un 2011-2020, pero ya veremos.

Odo: Evidentemente, uno de los autores mejor representados en Sportula eres tú mismo. ¿Tienes intención de llegar a reeditar toda tu producción en Sportula? ¿Seguirán apareciendo obras originales tuyas?

RM: Mi idea es que, tarde o temprano, toda mi obra esté en Sportula, al menos en formato digital.
 

Y sí, seguirán apareciendo novelas originales mías en Sportula. Ya tendría que haber salido, por ejemplo, La sombra del adepto, la tercera del ciclo iniciado con El adepto de la Reina, pero me temo que las labores editoriales me están comiendo más tiempo del que quisiera y la novela anda un tanto retrasada.
 

¿He dejado de lado la idea de publicar con otros, entonces? No, De hecho, en este momento hay editores que están considerando algunos de mis inéditos.

Odo: Dejando un poco de lado tu labor como editor y centrándonos en la de escritor, ¿en qué estás trabajando actualmente? ¿Nos puedes dar algún adelanto en exclusiva de tus proyectos futuros?

RM: Bueno, como te decía, el ejercer de editor me está comiendo tiempo para dedicarme a escribir. Es algo que me preocuparía… si no fuera porque editar me satisface casi tanto como escribir.
 

Sólo casi. Soy, ante todo, escritor. Y, a lo largo de este año, espero poder rematar La sombra del adepto y, sobre todo, organizar mi tiempo de modo que pueda dedicarme a ambas cosas (editar y escribir) sin que una se coma a la otra.
 

Más allá de eso, hay una nueva novela de la Ciudad (el lugar donde se ambientan El abismo en el espejo, Este incómodo ropaje o Fieramente humano) cociéndose en alguna parte de mi cabeza. Ya veremos.

Odo: Recientemente se ha traducido un relato tuyo al inglés en World SF Blog, una página dirigida por Lavie Tidhar. También has abordado la traducción, con la ayuda de Jordi Balcells y Steve Redwood, de algunas de tus novelas de Yáxtor Brandan. ¿Qué tal han resultado estas experiencias? ¿Piensas traducir más obras tuyas? ¿Crees que, en un futuro próximo, en el mercado anglosajón se irán abriendo hueco obras de ciencia ficción y fantasía traducidas? 

RM: Traducirme a mí mismo es agotador y fascinante a partes iguales. En realidad es más parecido a volver a escribir la novela desde el principio… con unos patrones mentales totalmente distintos. Me encanta hacerlo y, al mismo tiempo, me deja bastante agotado.
 

Me gustaría traducir El Jardín de la Memoria, la segunda novela de Yáxtor, pero ya veremos.
 

Desde luego, no podría haberlo hecho sin la ayuda inestimable de Jordi y de Steve, quienes revisaron mi traducción. Ambos son responsables en gran medida de que el resultado sea un inglés (tal como me dijo Ian Watson no hace mucho) que puede pasar perfectamente por nativo.

Odo: Este mes en Sportula está especialmente dedicado a Sherlock Holmes, con ofertas y promociones de los libros del catálogo centrados en este personaje. ¿De dónde te viene tu amor por el detective? ¿Qué obras sobre Sherlock Holmes de autores posteriores a Conan Doyle te gustan más? ¿Piensas volver a escribir sobre el personaje?

RM: Mi fascinación por Sherlock Holmes nace en la infancia, creo que a causa de la serie de la BBC que protagonizaba Peter Cushing y que me llevó a interesarme por el original literario.
 

Es, sin la menor duda, uno de los grandes iconos de la cultura popular de nuestro tiempo. Un icono que ha sabido reinventarse a sí mismo una y otra vez y que hoy mismo, más de cien años después de su nacimiento, goza de una salud envidiable.
 

Mi pastiche holmesiano favorito siempre ha sido Adiós, Sherlock Holmes, de Robert Lee Hall. Pero hay muchos más que me han gustado y que he disfrutado.
 

En el ámbito audiovisual, podríamos mencionar Asesinato por decreto, Sin pistas, la primera película de Guy Richie y, por supuesto, la serie Sherlock de la BBC, que me parece, dicho en plata, la mejor traslación a la pantalla de Sherlock Holmes.
 

En el estrictamente literario, aparte del que he mencionado, estaría el Elemental, doctor Freud de Nicholas Meyer, por ejemplo. Y, sin la menor duda, la novela de Rafael Marín Elemental, querido Chaplin.
 

Confieso, además, que tengo cierta querencia por los pastiches (tanto holmesianos como lovecraftianos) de Alberto López Aroca, especialmente por todo lo que tienen de gamberros y transgresores.

Odo: ¿Dónde pueden nuestros lectores averiguar más sobre Sportula y sobre tu obra como escritor?
 

RM: Sobre mí mismo, es fácil. No tienen más que ir a Escrito en el agua y allí encontrarán bastante sobre mí, mis opiniones, mi carrera literaria y muchas otras cosas.
 

Sobre Sportula, está, por supuesto, la propia web de Sportula, donde el lector podrá encontrar los libros que edito. Ellos, creo, le podrán decir todo lo que necesita saber.

Odo: ¿Alguna otra cosa que quieras añadir? 

RM: Sólo darte las gracias por esta oportunidad de charlar de mí mismo y Sportula y que espero no haber aburrido demasiado al personal con mis prolijas explicaciones. Sí, confieso que me gusta bastante hablar de mí y de lo que hago pero, como dijo no sé quién: «es que es un tema que conozco a fondo».
 

Gracias por esta charla y por la oportunidad de dar a conocer Sportula a todos tus lectores.

Odo: Muchas gracias a ti por tu tiempo y por tus respuestas. Te deseamos muchísima suerte con Sportula y con todos tus proyectos.

jueves, 16 de mayo de 2013

Entrevista con Rodolfo Martínez (primera parte)

Dentro de nuestro especial dedicado a Sportula no podía faltar una entrevista con Rodolfo Martínez, creador de la editorial y uno de los autores españoles de ciencia ficción y fantasía más reconocidos y premiados. En esta entrevista, de la que hoy publicamos la primera parte, charlamos detenidamente con Rudy sobre Sportula y sobre su obra como escritor.  

Odo: ¿Cómo te decidiste a crear Sportula?

Rodolfo Martínez: Iba a decir que nació un poco por casualidad, pero supongo que no es del todo cierto. Seguramente llevaba un tiempo cociéndose en el subconsciente la idea de algo parecido y finalmente cristalizó a principios del año 2009, cuando pensé que era factible preparar una edición que recopilase todo mi ciclo de Drímar, mi ciencia ficción escrita y publicada en los años noventa. Había sido publicada de un modo bastante disperso: en distintas editoriales y en revistas y fanzines aquí y allá. Se me ocurrió que preparar tres o cuatro volúmenes que recogieran el ciclo completo podía ser buena idea.
 

En aquel momento, sin embargo, no veía muy claro que un editor (al menos los que conocía y me interesaban) quisiera publicar algo así. El paso inevitable fue preguntarme si podía encargarme yo mismo del asunto.

La tecnología había facilitado y abaratado muchas cosas y la impresión bajo demanda tenía una calidad que podía equipararse sin problemas con los libros impresos en el offset tradicional, cosa que unos años atrás no era así. Además, me daba la posibilidad de minimizar el riesgo  económico.

Probé varias posibilidades. Incluso me planteé publicar a través de sitios como bubok.com o lulu.com pero no tardé en darme cuenta de que los costes en ese tipo de lugares eran prohibitivos: si quería que el libro me dejara un margen mínimamente decente, el precio de venta resultaba claramente abusivo.

Así que busqué imprentas digitales que trabajasen bajo demanda y, mientras estaba en ello, se cruzó en mi camino lo que ahora es CreateSpace y entonces se llamaba BookSurge, el servicio de impresión bajo demanda de Amazon. Me pareció buena idea, los costes eran adecuados y el libro estaba automáticamente en la web de Amazon, lo que era una ventaja añadida.

Así que decidí lanzarme a la piscina.

Aunque no como había pensado originalmente.

Porque no fue el ciclo de Drímar lo primero que publiqué como Sportula. De algún modo, durante los meses que estuve dando vueltas a la idea y buscando cómo llevarla a cabo, algo cambió y, en lugar de sacar una recopilación de material ya publicado, decidió probar con una nueva novela.


Así, el primer libro que salió con Sportula fue El adepto de la Reina.

¿Por qué?

Había riesgos evidentes, como el de «quemar» comercialmente la novela y, desde luego, habría sido más seguro limitarme a editar una compilación de material ya publicado. Pero decidí arriesgarme. Creí que podía merecer la pena.

Y, bueno, creo que así ha sido.

Con el tiempo,  dejé de usar CreateSpace como primera opción y empecé a usar imprentas digitales aquí en España que me daban una calidad algo mejor. Aunque he de decir que sigo manteniendo las ediciones a través de CreateSpace, sobre todo una vez se agota la tirada española inicial: es un modo de tener el libro siempre disponible.

Odo: ¿Esperabas que siguiera la evolución que ha tenido o te han sorprendido algunas de las direcciones que ha tomado este proyecto?
 

RM: ¿Sorprenderme?
 
Me ha sorprendido casi todo.
 
Por poner un ejemplo, en un principio, la idea de publicar ebooks estaba en un rinconcito lejano de mi mente y no tenía muy clara su viabilidad. Confieso que lo desconocía casi todo sobre el mundo del ebook: ignoraba cómo y cuánto se vendía, dónde, de qué manera, en qué formatos se publicaba, cómo se maquetaba, de qué forma se distribuía… Mi desconocimiento del asunto era casi total.

Fue mi amigo Sergio Iglesias (y quiero aquí reconocer la deuda que tengo con él en ese aspecto) el primero que me puso en el buen camino, se tomó la molestia de investigar y de pasarme la información que necesitaba.


Así que decidí probar con los ebooks. Los derechos digitales de El sueño del Rey Rojo, cuya edición en papel había salido con Gigamesh, estaban en mi poder, así que decidí probar con esa novela y editarla en ebook a ver cómo iba la cosa.

Cometí muchos errores con esas primeras ediciones en ebook, la verdad: errores de formato, de distribución, de precio… Por poner un ejemplo: al principio dejaba pasar un tiempo entre la edición en papel y la edición en ebook, en la creencia errónea (así lo fueron demostrando las cifras) de que sacarlos simultáneamente haría que el ebook le robase ventas al papel. No tardé en corregir eso, por suerte.


Poco a poco creo que fui encontrando la forma correcta de hacer las cosas. Y, con el tiempo, Sportula se convirtió en una editorial orientada sobre todo a los libros electrónicos, donde en cierto modo se invertían los términos de una editorial clásica: aquí era el ebook el formato principal y el libro impreso el secundario. De hecho, confieso que si sigo sacando libros impresos (y seguiré por mucho tiempo, espero) es por puro fetichismo. Me gustan las ediciones impresas pero, si fuera racional del todo, renunciaría a ellas: para un proyecto como el mío, los beneficios reales están viniendo a través del ebook.


Todo surgió de un modo… «espontaneo» podríamos decir. Cada paso que daba en el camino me sugería cuál podía ser el siguiente.


No tardé en tener claras unas cuantas cosas, eso sí. Como que el DRM no era más que la estupidez de una industria atemorizada que no servía para nada (tenía el ejemplo previo de la actitud de la industria discográfica para verlo) y, encima, les ponía las cosas difíciles a los compradores… como cualquiera que haya tenido que vérselas con el DRM de Abobe puede comprobar. También tuve claro enseguida que los precios debían ser ajustados, competitivos; un ebook no podía costar más de cinco euros, eso era una barbaridad. De hecho, deberían costar menos.


Y, en cierto momento, me descubro a mí mismo publicando libros de otros autores. ¿Casualidad de nuevo, o la idea estaba ahí desde el principio? Un poco de todo, en realidad.


Es cierto que los dos primeros libros de otros autores que publiqué vinieron un poco por azar.


Yo participaba como autor en una antología llamada Vintage ’62: Marilyn y otros monstruos que coordinaba Alejandro Castroguer y en cierto momento surgió la posibilidad de editarla. Me dije que si era un libro en el que me interesaba participar como autor también podía ser un libro que me interesase publicar como editor.

Y, poco después de una charla de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en una HispaCon, se me ocurrió que quizá una antología de relatos en su escenario de Akasa-Puspa en la que participasen otros autores podía ser una buena idea. Juanmi y Javier estuvieron de acuerdo y me puse enseguida a coordinar el proyecto. En aquel momento, lo confieso, no pensaba como editor: fue mi alma de fan la que me hizo lanzarme a ello… lo cual no es extraño, no es el único momento en que fue mi lado de fan el que tomo decisiones editoriales. Y no me arrepiento de que sea así.


Pero, al mismo tiempo, no fue casualidad del todo. La idea de convertirme en editor de las obras de otros siempre estuvo en mi ánimo, cociéndose por mi cabeza y dando vueltas, como algo que quizá me gustaría hacer algún día pero para lo que no tenía prisa.


El momento llegó como llegó y lo aproveché, pero la idea siempre estuvo ahí.


Quizá lo que me más me ha sorprendido de Sportula es la cantidad de antologías y recopilaciones de relatos que he publicado (y que, sospecho, seguiré publicando) y la acogida tan positiva que han tenido, sobre todo teniendo en cuenta la leyenda negra de que los relatos no venden y la gente quiere novelas.

Odo: Una de las facetas destacadas de Sportula es la recuperación de obras clásicas de la ciencia ficción y la fantasía españolas. ¿Cómo realizas la búsqueda de obras a reeditar? ¿Es complicado obtener los derechos o el consentimiento de los autores? ¿Puedes adelantarnos alguna otra obra clásica que vayas a editar en Sportula en los próximos meses?

RM: Buscar esas obras es fácil: sólo tengo que recordar los libros españoles de ciencia ficción que leí y que, en su momento, me parecieron lo suficientemente buenos.


La verdad es que ha sido muy fácil conseguir ese material. En ocasiones he contactado yo mismo con los autores y les he ofrecido la posibilidad de reeditar en digital algunas de sus obras; en otros, fueron ellos mismos los que se pusieron en contacto conmigo para ver si era yo el que estaba interesado.

En todos los casos, siempre he encontrado las mayores facilidades por parte de los autores. Es lo que tiene, supongo, el que a la mayoría los conozca desde hace años y que muchos de ellos sean buenos amigos míos.


Siempre he procurado, por otra parte, dejarles las cosas perfectamente claras: Sportula es lo que es, un proyecto muy pequeño (a veces, medio en broma, la llamo micro-editorial) con unos límites comerciales muy claros. Límites que, poco a poco, voy intentando romper: pero es una labor paulatina, una carrera de fondo en la que la paciencia es fundamental (algo que tuve claro enseguida, por otra parte). Y, por otro lado, no he dejado de decirles que ellos mismos podían publicar en ebook sus obras, que no me necesitaban; las herramientas para hacerlo son asequibles y están al alcance de cualquiera.


Pese a ello, han preferido confiar en mí, cosa que les agradezco enormemente. Y que, por otro lado, supone una responsabilidad bastante grande.


Os puedo adelantar que, a lo largo de este año, debería estar listo Cuentos de la Tierra Vaga, una recopilación de relatos escritos por Enrique Lázaro, la mayoría de los cuales fueron publicados en los setenta y los ochenta en la revista Nueva Dimensión. Se trata, en mi opinión, de la fantasía más original, fascinante y chocante que jamás se ha escrito en castellano, y tener la oportunidad de publicar algo como eso sigue pareciéndome increíble.
 

Me he acabado convirtiendo en el editor de novelas como Viaje a un planeta Wu-Wei, Gabriel revisitado o Lágrimas de luz, por mencionar unas pocas, y confieso que aún no me lo creo del todo. Conseguir (y aquí debo dar las gracias a Agustín Jaureguízar, sin el que no habría sido posible) los Cuentos de la Tierra Vaga es otro sueño hecho realidad.

Odo: Recientemente también has editado en Sportula Memoria de tinieblas, la nueva novela de Eduardo Vaquerizo. ¿Cómo ves el panorama actual de la literatura de ciencia ficción y fantasía en España? ¿Podemos esperar en Sportula la aparición de otras obras nuevas de autores españoles consagrados? ¿Habrá cabida en Sportula también para autores noveles?

RM: El panorama está como siempre. O sea, en medio de una crisis comercial que lleva acompañándonos desde que tengo memoria. La ciencia ficción y la fantasía escritas desde dentro del género y para dentro del género siguen siendo las hermanas pobres de la literatura española, al menos en resultados comerciales. Al mismo tiempo, la ciencia ficción y la fantasía escritas desde fuera del género y para el gran público, han encontrado su hueco, funcionan y la gente las acepta… aunque a menudo la etiqueta «fantasía» y, sobre todo, la de «ciencia ficción» les eche para atrás. Pero, en mi experiencia, cuando la gente lee ciencia ficción sin saber que lo que lee es ciencia ficción, la acepta sin problemas.


¿Se debe esa paradoja a un abismo de calidad? ¿Son los autores intramuros al género peores que los extramuros?


Creo que no. Hay calidad dentro del género como la hay fuera. Pero también hay un nivel de exigencia… iba a decir «mayor», pero quizá sea más adecuado decir que simplemente ese nivel de exigencia es distinto en la ciencia ficción y la fantasía hechas dentro del género al que existe en la escrita para el lector genérico.


Para disfrutar de novelas como Pórtico de Pohl necesitas un background como lector que sólo se adquiere a través de muchos años de lecturas de ciencia ficción, cosa que no es necesaria con La carretera de McCarthy. Eso no implica, ni de lejos, que la segunda sea mejor que la primera… ni lo contrario. Simplemente, requieren un nivel de exigencia (exigencia de referencias, de experiencia como lector) muy distinto. Y, mientras que el nivel requerido por La carretera está al alcance de cualquier lector medio de literatura general, el de Pórtico sólo lo está si llevas años leyendo ciencia ficción.

Unamos eso al desprestigio de la etiqueta «ciencia ficción» y entonces es fácil comprender por qué pasa lo que pasa.

Pero olvidémonos de las ventas por un momento. ¿Gozan de buena calidad literaria la ciencia ficción y la fantasía españolas? Sí, sin la menor duda. Mejor de la que tenían hace diez años; y la que tenían hace diez años era bastante mejor que la que tenían hace veinte. Se escriben buenas obras (y malas, claro, pero se llevan escribiendo malas obras desde hace miles de años, eso no va a cambiar en ningún género ni en ninguna literatura), hay nuevos autores que toman el necesario relevo generacional y muchos veteranos siguen en la brecha ofreciendo cosas interesantes.
 

Basta ver la novela que mencionabas tú mismo: Memoria de tinieblas es la mejor ucronía steampunk escrita en castellano, así, tal cual, y haberla podido publicar es un auténtico orgullo. Y espero que no sea lo último que publique de Eduardo, ya sea en ese escenario o en otro.
 

Respecto a lo que tiene cabida en Sportula, la respuesta es muy sencilla: todo aquello que me guste y que pueda conseguir.
 

Me da igual el género (aunque, evidentemente, siempre tendré la cabeza orientada  hacia el fantástico y la ciencia ficción) y me da igual que el autor sea un veterano consagrado o un recién llegado.
 

El único requisito para ser publicado en Sportula es que el libro me guste. Ojo, y esto quiero aclararlo, que me guste como lector. Quiero publicar en Sportula cosas que me gustaría leer si las publicase otro. Ése es el filtro que ha de pasar cualquiera que quiera publicar conmigo: que satisfaga al lector que llevo dentro. Luego, ya me pondré el gorro de editor y empezaré a considerar cuestiones más prácticas, pero el primer paso es darle gusto al lector, al fan que llevo dentro.

(No os perdáis mañana la segunda parte de esta interesante entrevista)